domingo, 12 de agosto de 2007

Domingo con pan y alegría

Se acabaron los domingos sin pan en esta casa. Ahora puedo dormir hasta tarde, desayunar sin prisas y preparar la comida cuando me de la gana sin tener que acercarme hasta la panadería antes de las 14h. Bueno, quizás sí, pero por el periódico.

Hemos disfrutado del Sonnenblumenbrot (pan 003) que sobró anoche. Tan rico como entonces. Creo que es el primero de mis panes que los chicos comen, hasta ahora tan sólo habían probado un pellizquito. Otra prueba superada, pues comen en cantidad y con gusto. ¡Bien!

Sólo he hecho tres panes con la panificadora prestada y sigo pensando si me valdrá la pena comprar una. Ahora que conozco más de cerca la máquina, investigo nuevamente cuál me podría comprar. Echo un vistazo en Ebay, donde no encuentro ninguna que merezca la pena realmente, pues con los gastos de envío incluidos salen tan cara como en los hipermercados.

Por la tarde salimos a disfrutar de los caminos del barrio con nuestras bicicletas. En una esquina, interviene el destino, una pequeña alegría se incorpora a nuestras vidas. Pero esa es otra historia...