lunes, 3 de septiembre de 2007

La espelta

Aprovechando un viaje al centro, me acerqué hasta una tienda Müller que hay junto a la Plaza Mayor para echarle un ojo a sus panificadoras (no había en esa tienda, concretamente) y su surtido de harinas.

De la marca Backmax, que viene en una caja de cartón amarilla de 500 gr que incluye harina y levadura, y cuesta 1,09 euros, tenían siete tipos: Kartoffelbrot (pan de patata), Frankelbrot (pan de centeno), Dinkelbrot (pan de espelta), Mehrkornbrot (multicereales), Kurbistkernbrot (con semillas de calabaza), Vitalbrot (pan integral con omega 3 y vitamina C) y Sauerteigbrot (pan integral con levadura). Por el momento, en casa hemos probado los dos últimos.

Tenían además paquetes de harina integral de la marca Schapfenmülhe, a 1,19 euros, concretamente de centeno (Roggen), espelta (Dinkel) y trigo (Weizen) y dos marcas de semillas de lino (un cuarto a 0,55 y medio kilo a 1,19).

La espelta es un cereal que yo no conocía. En el blog En buenas manos descubro que es "una variedad de trigo que se cultiva desde hace unos 7.000 años y es considerada el origen de todas las variedades de trigo actuales. En algunas zonas se le conoce como trigo verde y en otras como trigo salvaje debido a su aspecto más rústico y su sabor más intenso. (...) Respecto al trigo común, la espelta tiene un mayor nivel de proteínas, minerales, vitaminas y oligoelementos. Además de un buen nivel de proteínas también contiene los ocho aminoácidos esenciales. Esto es muy interesante para aquellas personas vegetarianas. Su buen aporte de magnesio, hierro, fósforo, vitamina E, vitamina B y betacaroteno la hacen muy nutritiva. La espelta nos aporta mucha fibra, siendo ideal, pues, para el estreñimiento, obesidad y cualquier problema causado por la falta de fibra. También es muy rica en ácido silícico que es uno de los nutrientes más necesarios en nuestro organismo ya que forma parte de nuestros tejidos y órganos. Hoy en día ha cobrado un gran auge, sobre todo, gracias a que muchos médicos observan que cuando sus pacientes dejan de tomar alimentos que contengan el trigo común y se pasan a la espelta, muchos de esos pacientes mejoran de lo que ellos llaman subalergias o síntomas que no tenían explicación aparente (algunos problemas de piel, algunas cefaleas o dolores inespecíficos, gente que no podía adelgazar de ninguna manera, etc…)."