lunes, 16 de noviembre de 2009

Julie, Julia y el arte de la cocina francesa



Anoche disfruté de la que yo considero (habrá quien la encuentre un pestiño) una buena película: Julie&Julia, con Meryl Streep y Amy Adams. Como se puede ver en el trailer, es una película basada en dos historias reales, las de Julia Child y Julie Powell (aquí puedes ver una foto de las auténticas Julia Child y Julie Powell). La primera historia arranca en París, la segunda en Queens. En el caso de matrimonio Child, la trama nos transporta a los años cincuenta y sesenta; en casa de los Powell la historia se centra en doce meses, a partir de agosto del 2002. La cinta muestra la relación que las protagonistas establecen con sus parejas, con la cocina y la comida, con la familia y las amistades, con el trabajo y la vida, pero sobre todo con ellas mismas, especialmente cómo encuentran en su interior las claves para superar una crisis personal, canalizar los anhelos y aspiraciones y sacar a la luz sus cualidades personales y profesionales.

Más allá de conocer los aprendizajes culinarios de las protagonistas, que de por sí considero sumamente interesantes porque todo lo que preparan francamente quita el sentido (excepto el aspic, me apetece probar todas las recetas), creo que se refleja bien lo que significa sentir pasión por la cocina y la mesa. No desde un punto de vista gourmet sino foodie, con el que yo me siento muy identificada, y también por los libros, recetarios, utensilios y blogs de cocina, que son mi otra debilidad.

Sobre este último punto, si me permitís la transgresión, me gusta ver que la identidad digital va tomando cuerpo en los guiones cinematográficos. En la cinta se bordan con fina ironía algunos detalles del universo de los blogs: la estudiada honestidad emocional del que bloguea, su búsqueda de reconocimiento, la percepción de una audiencia imaginaria, la desigual calidad de la expresión literaria, los comentarios complacientes de los lectores, la creación de una comunidad de iguales, la pobre estética del blog, y la relación entre blogs y medios de comunicación convencionales.

Al margen de internet, Julie&Julia deja al descubierto cuánto de nosotr@s mism@s hay en aquello que hacemos y cómo algo aparentemente trivial como una afición refleja en realidad un estilo de vida y una forma de ser, una forma específica de pensar y actuar, que nos convierte en seres únicos y que contribuye a nuestra felicidad. La cinta contiene, pues, situaciones y vivencias con las que me siento identificada, que en este caso se centran en el mundo de la cocina y la mesa pero que creo que son aplicables a cualquier otra afición (sea la naturaleza, el padel, el patchwork, viajar o leer).

Sin ánimo de exhaustividad, las escenas de Julie&Julia transmiten, con ritmo ágil (dos historias en una) y un entusiasmo no exento de ciertos convencionalismos, pero con interesantes guiños, algunos valores interesantes: la curiosidad de experimentar; la magia del aprendizaje; el valor de la constancia y la perseverancia; la frustación que generan las injusticias y las decepciones; la necesidad de proponerse retos; la necesidad de superación; la naturaleza infatigable y valiente; la admiración de Julie hacia Julia; la confianza y el apoyo de l@s que las rodean; el inevitable paso del tiempo y la presión del reloj biológico; el goce de estar a gusto con ellas mismas; las reacciones que se producen ante las dificultades; la conexión entre comida y sexo; el gusto por los detalles y los pequeños placeres; la deliciosa sorpresa de encontrar la felicidad. Por supuesto no son dos mujeres comparables, ni dos historias paralelas, sino dos procesos de crecimiento personal basados en la cocina pero que demuestran que el destino, a veces, arrolla.

Ambas lo muestran estupendamente a lo largo de todo el metraje, por ejemplo Julie reconoce que prepara un pastel de chocolate para olvidar un terrible y frustante día de trabajo, o Julia corta cebolla compulsivamente para no perder el ritmo de las clases en Le cordon bleu. Cocinar les aporta una felicidad que llena sus vidas y además agita sus vidas en pareja, muy especialmente en el caso de los Child cuyo amor, dicho de paso, me recuerda a la gloriosa pareja Hepburn/Tracy. ¡Y hasta aquí puedo contar, sin destripar la película!

El guión de Julie&Julia se basa en tres libros. Por una parte, en el famoso libro de cocina de Julia Child (Mastering the Art of French Cooking) que escribió conjuntamente con Louise Bertholle y Simone Beck -libro de cabecera de las amas de casa norteamericanas-, del que se han hecho ya 49 ediciones, y también en sus memorias, escritas conjuntamente con su sobrino Alex Prud'homme (My life un France). Por otra, el libro de Julia Powell (Julie and Julia: 365 Days, 524 Recipes, 1 Tiny Apartment Kitchen), posteriormente retitulado Julie and Julia: My Year of Cooking Dangerously, que a su vez está basado en el blog The Julie/Julia proyect (ahora ella tiene otro blog llamado What could happen). Por supuesto, el mejor de ellos es la obra de Child, que compila y explica de manera generosa su dilatado aprendizaje de la cocina francesa.

En cambio, el blog (y el libro, pues no se produce un salto cualitativo entre ambos, como sacan a relucir ciertas críticas) de Powell no son sino un dietario personal de sus desventuras en la cocina (y de sus frustaciones personales), pero el toque humano y sencillo que desprende no están exentos de interés (evidentemente este es un comentario subjetivo, debido a la afinidad entre el blog de Powell y este blog). En el caso de las actrices, para mi gusto Streep borda el papel de Child (se dice que puede ser nominada al Oscar) pero seguramente contribuye a ello que su personaje está mejor definido que el de Powell.

En fin, me encantó ver esta película entusiasta y optimista, a la que debo estar agradecida porque en una etapa de reflexión y concretamente en un día gris me hizo sentir esperanzada. Hoy creo que aprendizdepanadera es un proyecto abierto, sin destino conocido pero con una larga travesía en busca de la felicidad, una panadería desde la que aprender a vivir la vida y disfrutar de los pequeños placeres. Como dirían las protagonistas, Bon apetit!!!

2 comentarios:

Chis dijo...

ho puc firmar?

Cafeymas.blogspot.com dijo...

Yo la he visto esta tarde, y me ha encantado! No es la tipica comedia romántica, aunque evidentemente tiene algunos "convencionalismos", que bajo mi punto de vista, de disculpan facilmente.

Y coincido contigo, aparte de mostrar el amor y pasión por la cocina, me ha parecido muy interesante como muestra la vida de un "blogger", los motivos y razones que nos llevan a algunas personas a querer compartir con desconocidos cualquier tipo de contenido.

Y si no fuera poco, en la pelicula me he reido muchisimo, la he disfrutado al 100%

Un abrazo!