martes, 15 de abril de 2008

El pan ázimo, o tres mil años de tradiciones

Echando un vistazo a la prensa digital me encuentro con esta noticia sobre la prohibición de comer, tocar o ver la levadura durante siete días de la semana pascual judía, y que además supone limpiar viviendas y restaurantes para evitar completamente los productos con levadura: "Los restaurantes kosher (que cumplen las leyes judías) tenemos que cerrar un día para hervir todos los platos, vasos, cubiertos e incluso los saleros, y meter las cazuelas y sartenes al horno llenos de agua hasta que el metal se ponga rojo", explica el dueño de un restaurante de Jerusalén.

Durante estos días se recuerda que antes de huir de la esclavitud en el Egipto faraónico, hace más de 3.000 años, el pueblo judío no tuvo tiempo para dejar fermentar el pan y comió pan ázimo. El Libro del Éxodo (12:15) dice: "Siete días comeréis panes sin levadura; y así el primer día haréis que no haya levadura en vuestras casas: porque cualquiera que comiere leudado desde el primer día hasta el séptimo, aquella alma será cortada de Israel".

En realidad el pan ázimo es seguramente la forma primigenia de comer pan: se preparaba con harina sin refinar, es decir integral, y se cocinaba poniendo la masa sobre piedras o cenizas calientes. Sin embargo para judíos y cristianos, el pan ázimo tiene también connotaciones religiosas.

Me llama la atención cómo un elemento tan básico y aparentemente simple como el pan puede causar enfrentamientos en cualquier lugar del mundo. Recientemente una sentencia ha fallado a favor de una pizzería que había sido multada por abrir durante la semana pascual, decisión que ha dividido a partidarios y detractores de la continuidad de esta tradición milenaria. Si quieres conocer con más detalle el caso, visita la noticia original.

¿Cómo podemos preparar pan ácimo? Aquí dejo una receta básica, que incluye 1/2 Kg. de harina integral, 300 ml. de agua templada y 2 cucharadas de aceite de oliva. Se pone la harina en forma de volcán, en el cráter se le echa el agua templada y una cucharada de aceite, se amasa todo durante unos 15 minutos y se deja reposar envuelto en con un paño una hora. Pasado este tiempo se aplana la masa con un rodillo y se hace una lámina de un espesor aproximado de medio centímetro, se coloca en una bandeja de horno, que habremos espolvoreado con harina, y se pincela con aceite de oliva. Se introduce en el horno, que previamente habremos calentado a 220º y lo coceremos durante 20 minutos. Fuente: historiacocina.com.