Aprendí que no se puede dar marcha atrás, que la esencia de la vida es ir hacia adelante. La vida, en realidad, es una calle de sentido único. (Agatha Christie)
El mejor remedio que conozco para vencer a la tristeza es pasar un rato, sin prisas y a solas, en la cocina. No hay nada como encender el horno, buscar una nueva receta, localizar los ingredientes, amasar un pan, preparar un pastel... para duplicar el nivel de endorfinas, siempre me pasa igual.
Y cuando urge la desconexión del mundo y la reconexión con una misma, lo más sanador es parar, respirar, echar un vistazo a la nevera e improvisar una tarde de pequeños placeres. Si encima de fondo suena lo último de Ismael Serrano, la cocina se convierte en el paraíso...
Hoy: magdalenas de zanahoria y una mermelada de albaricoques ecológica y local (del propio huerto!).
Magdalenas de zanahoria
(entre paréntesis, detalles para thermomix)
Ingredientes: 150 g azúcar, 300 g zanahorias rallada, 3 huevos, 100 g mantequilla a temperatura ambiente, 1 chorrito de zumo de limón, 200 g harina, 1 sobre de levadura química, 1 pellizco de sal.
Elaboración: Precalentar el horno a 180º. Pulverizar el azúcar (1 minuto, velocidad progresiva 5-10). Añada las zanahorias ralladas y mezclar bien (3 minutos, 70º, velocidad 4). Añadir los huevos y mezclar suavemente (añadir mariposas y programar 2 minutos, 37º, velocidad 3)
Incorpore la mantequilla y programe 2 minutos, velocidad 3. Agregar la harina, la levadura, la sal y el limón, y mezcle todo (15 segundos, velocidad 2). Verter la masa en los moldes de magdalena, llenándolas sólo por la mitad, y hornear durante 15 minutos.
Mermelada de albaricoque
Versión superfácil, la receta es de thermomix. Si quieres hacer mermelada de forma tradicional consulta esta otra entrada, dedicada a la mermelada de naranja.
Ingredientes: Por cada 500 gramos de albariques (sin hueso), poner la misma cantidad de azúcar (o menos, yo en este caso he puesto la mitad, porque el albaricoque ya es bastante dulce). 1 cucharada de zumo de limón.
Elaboración: Poner en el vaso de la thermomix todos los ingredientes y programar 2 segundos, velocidad 5. A continuación programe 30 minutos, 100ºC, velocidad 2. Verter la mermelada en frascos de cristal, dejar enfriar y reservar en el frigorífico.
martes, 28 de junio de 2011
Remedio casero para la tristeza
Escrito por aprendizdepanadera 2 trucos de cocina
Etiquetas:
albaricoque,
magdalenas,
mermelada,
zanahoria
viernes, 28 de mayo de 2010
La paciencia y la mermelada
Hace poco me apunté a una clase de mermeladas que daban en la Escuela de Hostelería de la UIB, el tema me llamaba bastante la atención porque nunca lo había intentado en casa. Estuvimos preparando de tres tipos -fresa, tomate y berenjena (por el color las podais distinguir, en la imagen)-, a cual más rica. Al acabar la clase las estuvimos degustamos con un pan dulce, que después he preparado un par de veces porque sinceramente está riquísimo y aguanta bien durante la semana, está empezando a ser obligatorio para el desayuno... Lo de las mermeladas, sin embargo, ha resultado ser harina de otro costal...
La primera, hecha con limones del huerto, se me pegó al fondo de la olla. Entono el mea culpa, por desatenderla hablando por teléfono, olvidé removerla de vez en cuando. La segunda, de naranja, empezó bien porque tras la lección anterior cuidaba de cerca la cocción para que no se pegara. Sin embargo en la tercera mañana, porque la mermelada debe cocerse tres días, cuando iba a realizar la correspondiente cocción, descubrí que un poco de almíbar de naranja debía haber bajado goteando por el lateral de la olla hasta alcanzar la vitrocerámica y al enfriarse durante la noche, como si fuera un pegamento, había sellado olla y vitrocerámica. Como no había movido la olla de sitio tras apagarla, el día anterior, se había solidificado y era imposible moverla. Mis intentos para despegarlas fueron nefastos, porque acabé cargándome el cristal. Resultado: ocho días sin vitrocerámica, y un golpe certero al ego de esta aprendizdepanadera con aspiraciones de Lady Marmalade. Eso sí, conservé la casi-mermelada en la nevera y terminé la cocción en cuanto recuperé mis fogones. Sin separarme ni un segundo de la cocción, mirando fijamente la cuchara cada vez que la sacaba de la olla para que ni una minúscula gota cayera en la vitrocerámica.
Me animo a contar esta batallita después de leer un artículo: "Doña Paciencia en el día a día y las mermeladas como terapia". En el artículo se explica perfectamente la importancia del tiempo, de la lentitud y la paciencia, en la cocina y como elaborar mermeladas nos puede servir para mejorar nuestra actitud en la vida pues como muchos otros platos, genera ideas y supone contemplar y respirar cada momento, comprender los procesos, reflexionar sobre los gestos que acompañan a su elaboración... Todo ello tiene mucho sentido para mí. Y quizás tomarme una cucharada de la "mermelada de pasiones sublimadas" que recomienda el artículo, una vez al día, calmaría mi impaciencia...
Mermelada
Ingredientes: fruta, azúcar, 1 rama de canela, 1 rama de vainilla.
Elaboración: Cortar las frutas, en trocitos pequeños, eliminando piel y pepitas. Si llevan piel, las pieles pueden dejarse 24 horas en agua, para suavizar el sabor, e incorporarse cortadas en juliana. Pesar la fruta y añadir la misma cantidad de azúcar. Cocer 20-30 minutos cada día, durante tres días. Según la cantidad de agua que contiene cada fruta, puede hacer falta añadir un poco de agua el tercer día de cocción. Dejar enfriar y llenar botes de cristal esterilizados. Cerrarlos y cocerlos durante 40 minutos, para que puedan aguantar un tiempo en la despensa. Si es poca cantidad y va a consumirse en poco tiempo, puede evitarse ese paso conservándola en la nevera.

